“Todos
los hombres tienen naturalmente el deseo de saber” (Aristóteles, 1983: 11). Miles
de años de historia han acompañado el estudio filosófico de cientos de hombres
y mujeres. ¿Qué tienen en común todos estos filósofos? Con base a esta
interrogante presento la tesis que sostendré: El amor a la sabiduría (σοφία) es la constante
de los filósofos.
Para
ejemplificar la tesis utilizaré un relato de Anthony de Mello. Un anciano
peregrino recorría su camino hacia las montañas del Himalaya, donde deseaba
estar. Viajaba bajo una gran tormenta pues era invierno. Al llegar, un posadero
le preguntó: « ¿Cómo ha conseguido llegar hasta aquí con este tiempo de perros, buen
hombre? » Y el anciano
respondió alegremente: « Mi corazón llegó primero, y al
resto de mí le ha sido fácil seguirle» (cf. 1992: 222).
Para
empezar veremos que el amor según la Real Academia Española es un “Sentimiento intenso
del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el
encuentro y unión con otro ser” (2001: Amor). Entonces primero preguntaremos ¿qué
se ama? Si utilizamos el relato del anciano, cuyo corazón (amor) estaba
consagrado a las montañas del Himalaya, podríamos responder que se ama aquello
que se desea, que hace experimentar el impulso de atracción, lo novedoso. Según
Aristóteles, es el saber aquéllo que el hombre desea. Pero ese saber del que
habla, no es un saber cualquiera, es:
(…) ese
saber especial que tenemos, que adquirimos después de haberlo buscado, y de
haberlo buscado metódicamente, por medio de un método, es decir, siguiendo
determinados caminos, aplicando determinadas funciones mentales a la
averiguación (García Morente, 2000: 21, 8-12).
En otras palabras ese saber es entonces σοφία misma. El
anhelo del hombre es encontrar ese saber concreto.
Por
lo tanto, la segunda cuestión sería ¿cómo podemos amar la sabiduría, si no la
conocemos? ¿Es indispensable conocerla para amarla? Para responder estas interrogantes
debemos recordar que la sabiduría no puede ser poseída. No es algo que se pueda
agarrar o tener, por el contrario, ella es quien puede llegar a poseernos. Es
ella quien se da, según la apertura que se tiene para recibirla. Para el
anciano de la narración, su fortaleza fue la disposición o “idea” de llegar a
las montañas. En este sentido, si seguimos el método de la dialéctica
platónica, se trataría de “(…) anticipar el saber que buscamos, pero
inmediatamente negar y discutir esa tesis o esa afirmación que hemos hecho y
depurarla en discusión” (García Morente, 2000: 21, 21-23). No es necesario
conocer la sabiduría, pues ella misma será el fruto de nuestro amor. Σοφία se dejará
amar, conforme nos dispongamos a su encuentro.
En
tercer lugar, otro aspecto a analizar sería la transformación de la sabiduría a
través del tiempo. Σοφία está viva, cambia. Desde ese cambio el amor debe acogerse como un
seguimiento. Se le puede vivir desde un caminar con ella. Esto requiere de
esfuerzo, de dedicación. El posadero que recibió al anciano en las montañas
quedó verdaderamente admirado de la acción realizada por éste para llegar. El
amor fue su impulso para adecuarse y soportar las inclemencias climáticas. No
es posible alcanzar la sabiduría con sólo admirarla, respetarla o inclusive
buscarla, ella como ser viviente cambia y por lo tanto es necesario amarla,
para seguirla por sus insondables caminos. A este respecto en el periódico El
Nuevo Diario (2012), Altamirano hace referencia al amor diciendo que es “Ensoñación
que posibilita la realización de grandes hazañas y proezas jamás pensadas” (p.
11A).
Finalmente,
el filósofo es aquel que se entrega completamente al amor de la sabiduría. Al
amor de ese especial saber adquirido, que aunque no se le conoce totalmente, se
le encuentra al disponerse a él. Un amor completo que vence adversidades. En
resumen, un amor total a σοφία.
Referencias
bibliográficas
Altamirano, B. (2012, 14 febrero). El
día del amor y la amistad. El Nuevo Diario, p. 11A.
Aristóteles. (1983). Metafísica.
(12ª. Ed.). México: Espasa-Calpe
Mexicana, S.A.
De Mello, A. (1992). La
oración de la rana 1. (8ª.
Ed.). Santander: Sal Terrae.
García Morente, M. (2000). Lección I – El conjunto de la filosofía. En C. Sosa (comp.).
(2012). Compendio MTI 2012: Lecturas,
guías y documentos básicos para la asignatura Métodos del Trabajo Intelectual.
(pp.17-27). Managua: s/e.
Real Academia Española (2001). Diccionario
de la lengua española, Tomo 1. (22ª.
Ed.). Madrid: Editorial Espasa Calpe, S.A.
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