jueves, 16 de mayo de 2013

Tiempo, cambio y vida. ¿Existe el tiempo?



Responder a la pregunta ¿existe el tiempo? Puede ser de entrada un intento frustrante por buscar algo que sobrepasa nuestra capacidad. Pero sí puedo responder por la existencia del tiempo PARA MÍ. Eso cambia grandemente la situación y es exactamente lo que intentaré compartir. Por lo tanto, este recorrido será por la concepción de tiempo que he aprendido y que me acompaña.
Empezaré diciendo que el tiempo es la duración de las cosas que se modifican, que tienen en ellas alguna trasformación o mudanza. Esto nos llevaría a recordar por ejemplo a Mercedes Sosa que canta diciendo «Cambia, todo cambia», o a Heráclito que hace cientos de años expresaba su pensamiento diciendo que: «todo fluye». Podríamos decir, que es el cambio quien origina el tiempo. Si todo permaneciera inmóvil, sin modificación, entonces no habría nada que medir, ni alteración, ni cambio.
Son los cambios quienes permiten que surja la historia. El tiempo es la medición del recorrido de la historia, es el intento de enmarcar o medir el camino, que algo o alguien, ha experimentado. Tal vez sea el deseo de controlar o sentir el “poder” de manejar y estar por encima del cambio. En este sentido la posible existencia del tiempo es una inquietante tortura, un tsunami imparable que arrasa con todo a su paso; se ha convertido en un verdadero sufrimiento para muchos hombres y mujeres y, desde mi punto de vista, se debe a lo corto de la vida humana.
Para explicar esto diré que como cristiano también he encontrado frases en la biblia que me hablan del tiempo, por ejemplo, el pasaje que dice «Todo tiene su momento y cada cosa su tiempo bajo el sol» (Ecl. 3, 1). Este versículo alcanza en mí un sentido que, con ayuda de la física, puedo entender ahora. Fue gracias a que en la clase de Cosmovisión se dijo: “En tiempos largos la atmósfera es más estable, pero en tiempos cortos es un caos complicadísimo”. Esto hace referencia a que es muy difícil intentar comprender lo que sucede durante un día en la inmensa capa de aire que rodea la tierra. Los fenómenos son muy complejos para entenderlos y organizarlos matemáticamente, porque los cambios que en el ambiente suceden son muchos y enredados. Pero si en lugar de evaluar un día, o inclusive un año, evaluamos 500,000 años, el estudio se va haciendo cada vez más sencillo. Pues los cambios en escalas más extensas de tiempo son cada vez menores, y la facilidad de entenderlos se amplía.
Por eso, bajo el sol todo tiene su tiempo dentro de este “diminuto planeta”, y bajo las condiciones de una vida corta es muy complicado entender la compleja humanidad. Más aún, cuando un humano observa el transcurso de un día de su vida, puede sentir miedo por la dificultad de entender cómo es posible ese paso del tiempo. Se desprende de lo anterior que nuestra percepción de la vida va por detrás de la realidad, es decir, que percibimos el presente ya como un recuerdo vivido.
Por otro lado, me atrae lo que el diccionario de la Real Academia Española dice en la octava acepción sobre el tiempo: “Oportunidad, ocasión o coyuntura de hacer algo” (2001: tiempo). Oportunidad[1] tiene una connotación hacia futuro, es todo aquello posible, lo que aún no ha sucedido y que tiene potencial de ocurrir. Entender el tiempo como oportunidad abre una puerta distinta, es apoderarse no del control sobre el tiempo, sino de la utilización del tiempo. El poeta, capaz de captar esta intuición dirá: “El tiempo soy yo mismo, mientras ando en el tiempo... ¿Seré yo tiempo? ¡Cómo todo!” (Martínez, 1999: 633). Muchos humanos, aquellos que no le temen al paso del tiempo, lo expresan en palabras populares., Como René Pérez de la agrupación calle 13, en su canción La vuelta al mundo, que dice «El tiempo no me mueve, yo me muevo con el tiempo». Es la forma de enfrentarse al cambio constante al que nos sometemos, y del cual no podemos librarnos, si lo hiciéramos, dejaríamos de ser. La vida es proceso, tiempo, acción, movimiento, es tiempo que camina.
Finalmente, no puedo responder a la existencia del tiempo, pero si puedo responder que en mí su existencia es una consecuencia del cambio, y este, de la vida. Prefiero entenderlo como la oportunidad, brindando un sentido que me permita movilidad, libertad y vida.


Lista de referencia bibliográficas

Martínez, A. (1999). Poesías Completas. 2 Vol. E. Del Rio: Pamplona.
Real Academia Española (2001). Diccionario de la lengua española, Tomo 2. (22ª. Ed.). Madrid: Editorial Espasa Calpe, S.A.


[1] Entiendo que el significado ofrecido por el diccionario hace referencia a la utilización de tiempo en frases como: “es tiempo de sembrar los granos”, o “a su tiempo”. Es decir como referencia de unificación de condiciones necesarias para la realización de algo.

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