Mística intelectual es la mejor forma de concentrar en dos
palabras el libro El trabajo intelectual
de Jean Guitton. Este texto es una recopilación de consejos para mejorar en el
desarrollo y puesta en práctica del pensamiento. Fue escrito originalmente en
francés bajo el título Le travail
intellectuel. Para el año 2005 Francisco Javier de Fuentes presenta la
traducción española. Tomando como base esa versión se expondrá esta útil obra.
Hablar de personajes como Jean Guitton con un gran peso
curricular, puede parecer cansado. Hacer un listado de bibliografía publicada, de
su amplísima experiencia como docente y de su participación en importantes
eventos de para la religión católica, podría llenar varias páginas de datos que
finalmente dirían poco, de lo mucho que este personaje hizo. Sin embargo,
compartiré algunos datos que den una idea de su actividad intelectual.
Licenciado en filosofía y doctor en Letras, se dedico a la actividad del
pensamiento y publicó obras como: El amor humano (1948), El pensamiento y la
guerra (1969), El amor divino (1971) y, Dios y la ciencia (1985). ¿Podríamos
llamarlo místico del pensamiento? Después de lectura de El trabajo Intelectual yo me atrevería a hacerlo. Goñi escribe un
artículo en ocasión de la muerte de Guitton y se refiere a él diciendo:
Quizá
para comprender a Guitton haya que recordar que para él una cosa es la verdad,
otra la mentalidad de una época y otra la espiritualidad. Él siempre tuvo las
tres en cuenta y por eso su pensamiento contiene esa pizca de ambigüedad que le
hace tan atractivo (Goñi, 1999).
El tiempo actual con el avance tecnológico y los cambios
socioculturales ha requerido de la atención especial de los hombres que se
interesan por la labor intelectual. Guitton, en su tiempo, lo hizo,
aprovechando su propia experiencia. El texto publicado por Ediciones Rialp,
S.A. en el año 2005, consta de 155 páginas a un tamaño media carta y contiene
ideas sencillas pero de gran valor. El libro está dividido en once capítulos,
pero para explicar el desarrollo del mismo lo he fragmentado en tres secciones
que titulo: descubrir [capítulos I y II], intentar [capítulos III y IV] y
perfeccionar [capítulos del V al XI]. El hilo que se encarga de entretejer estas
secciones es la idea que nuestra energía mental o capacidad de pensamiento es
abundantísima y que sabiendo cómo atenderla y hacia dónde orientarla podemos crear,
mejorar y perfeccionar nuestro propio trabajo intelectual.
Inicialmente se presenta el descubrir de lo que hay que hacer, de mis capacidades y de la
oportunidad de “redescubrir” mi intelectualidad en la cotidianidad. Guitton
dirá que “El valor de una inteligencia no consiste tanto en su ciencia […] como
en la posesión de costumbres muy vivas que le permiten adaptar su saber y sus
principios a la singularidad de los casos siempre nuevos” (2005: 36). Se trata
entonces de apropiarse profundamente de los pensamientos, pero no como quien
atrapa un pajarillo entre las manos, sino como quien es capaz de brindarle un
dedo para sostenerse y lo observa y acaricia. En otras palabras se trata de
tener la atención disponible como místico que busca.
Seguido al descubrir surge el intentar. Es indispensable que dado el primer paso nos dispongamos
a trabajar. No se aprende a rajar leña sólo viendo, es necesario tomar el hacha
y echar mano al tronco. Guitton motiva a no temer a las creaciones
“monstruosas” que puedan surgir de nuestra mente. Es necesario deshacerse de la
pereza e iniciar nuestra labor. “Una frase pésima vale más que un papel en
blanco” (Guitton, 2005: 63). El error es parte del aprendizaje, por eso aún
cuando no se está seguro de la obra, se debe poner en marcha. El tiempo y la
profundización continua permitirán facilitar este paso. El aprendiz místico es
entonces proactivo, tiene iniciativa. Su deseo intelectual le hace tomar el
hacha con sus propias manos y empezar a mal rajar leña.
Avanzados los dos primeros pasos, hay que adentrarse en el perfeccionar. No se trata en esta parte
de un alcance cuantitativo sino más bien cualitativo. Es llevar el trabajo
intelectual a un nivel superior, pues una vez realizado y reposado el trabajo,
necesita ser pulido y depurado hasta alcanzar su perfección. Además esta búsqueda no es un afán obsesivo sino un
deseo de concretar de tal manera el método de trabajo, que se pueda decir con
Guitton que “lo excelente […] cuesta menos trabajo que lo mediocre (2005: 64).
Bajando esta idea al pensamiento popular diríamos que lo barato, sale caro. Por
ello la mística intelectual es la dedicación de la vida misma al pensamiento,
ya que permaneceremos en un constante avance. Aún cuando el método personal dé
sus propios frutos, este método seguirá perfeccionándose.
De esta manera intento resumir los muchos consejos
prácticos que Jean Guitton presenta como motivación para desarrollar el propio
método intelectual. Su obra escrita hace 61 años sigue teniendo actualidad,
pero se queda atrasada en cuanto al desarrollo tecnológico que el mundo actual
ha vivido. Aunque el mismo Guitton asegure que se trata sólo de esperar que la
rueda de la experiencia de media vuelta y demuestre que la pedagogía antigua es
útil y necesaria (cf. 2005: 117). Por otro lado es de mucho provecho el que los
capítulos del libro no lleven una secuencia rígida, sino que el lector pueda
adentrarse en cualquiera de ellos sin haber leído los anteriores. Pero la
lectura requerirá de bastante atención por dos razones: la primera es que
siendo una traducción del francés, algunas ideas podrían no tener la
profundidad que en el idioma original posee. Y la segunda se debe al hecho que
el autor hace referencia a nombres de personas, lugares y situaciones que para
él y los franceses son comunes.
Por todo lo anteriormente dicho, El trabajo intelectual de Jean Guitton es una obra que invita a la
mística intelectual, a la íntima unión del pensamiento y el deseo. Incita a la
permanencia siempre abierta de mejora y al disfrute de nuestra capacidad
pensante. Si se empezó concentrando todo lo dicho por Guitton en dos palabras,
me gustaría cerrar con el consejo que utilizado para concluir. Citando el
Eclesiástico Guitton dice: “darse alegría en el trabajo, hacer gozar el alma en
medio del trabajo” (2005: 155).
Referencias bibliográficas
Guitton, J. (2005). El trabajo
intelectual. (3ª. Ed.).
Madrid: Ediciones RIALP, S.A.
Goñi, C. (1999). Jean Guitton: un siglo, una vida: Muere uno de los grandes
filósofos del siglo XX. Aceprensa.
Recuperado el 28 de marzo del 2012, de http://www.aceprensa.com/articles/jean-guitton-un-siglo-una-vida/
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