jueves, 16 de mayo de 2013

Miopía



El deseo de asimilar y entender la realidad, ha llevado a muchos hombres por caminos tan diversos como ellos mismos. No siempre estas sendas recorridas (ideologías), han ayudado a comprender la realidad, es más, en algunas ocasiones obstaculizan su aprenhensión. Solamente el filosofar permite aprovechar estos caminos. Desde este punto quisiera concentrarme en las palabras de Ellacuría que señala cómo la filosofía “(…) representa una de las posibilidades más radicales de desideologización” (2001: 37, 34-35).
Para ejemplificar la tesis utilizaremos como objeto un par de lentes. El aporte que unas gafas con graduación brindan a una persona con deficiencia visual es enorme. Los anteojos le permiten ver más claramente su entorno y descubrir detalles que a simple vista no alcanzaba a distinguir. Esos mismos lentes al ser utilizados por otra persona, son causantes de una visibilidad borrosa, por tanto, para ella es mejor retirarlos para ver claramente el entorno. Este objeto, los lentes, nos iluminará el camino al adentrarnos en el tema.
Inicialmente conviene comprender qué es una ideología, es a saber, un "conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político, etc." (Real Academia Española, 2001: Ideología). Entendiendo que la ideología es una sistematización de la realidad, se ve que su función es poder representar la verdad para saber cómo es ella. En otras palabras: busca plastificar la realidad para tener un acercamiento a ella y para intentar aclarar la visión que de ella se tiene. Podríamos metafóricamente decir que la ideología es el par de lentes con que se puede ver la realidad y que intentan aclarar la visión de la misma. No es ella la realidad, sino que sólo ayuda a mostrarla.
Una vez entendido qué es ideología, deducimos que es por medio de la filosofía que una ideología toma forma. Es un profundo deseo de aclarar la visión y de encontrar los lentes que le permitan tener el enfoque más cercano a la realidad, lo que hace que el filósofo, luego de profundizar en sí mismo y alcanzar encumbrarse, pueda conceptualizar su saber de la realidad. Esto surge desde el ser mismo del filosofar. Nos dice Ellacuría que "El filosofar implica una gran necesidad de estar en la realidad y una gran necesidad de saber última y totalmente cómo es esa realidad" (2001: 39, 27-29). Pero lo que alcanza, sigue siendo un conjunto de ideas organizadas que dan razón de la realidad, pero que no sustituyen a la misma. Como los anteojos que siendo traslúcidos, únicamente permite vislumbrar un objeto, desde un punto de enfoque parcializado y sin abarcarlo totalmente o inclusive afectando la visibilidad del mismo. Un ejemplo de lo dicho es presentado en El Nuevo Diario por la Agencia France-Presse, que en su artículo expone cómo el Vaticano presenta una exposición de documentos, antes pertenecientes a los archivos secretos de la Iglesia (cf. 2012: 9A). Este suceso religioso e histórico es signo de la búsqueda de la verdad.
Hasta ahora se ha visto lo que es ideología y su relación con la filosofía. Pero, ¿cómo es que ésta última posibilita la desideologización? Esto es viable de acuerdo a la dimensión crítica de la filosofía, que cuestiona y duda perennemente. Ellacuría (2001) lo indicará diciendo que:
La filosofía busca permanentemente salirse de los límites de cualquier punto de vista determinado para intentar abarcar la totalidad; más aún, en algún modo, procura salirse de cualquier totalidad determinada y aun de la totalidad de las totalidades, para poderlas enfocar como un todo (p. 37, 37-41).
La constante critica filosófica, es la que permite demostrar que la ideología no es poseedora de la verdad absoluta. Lleva a comprender que los lentes por mucho que me aclaren la visibilidad, no me muestran la totalidad del objeto de mi atención, sino sólo lo que el limitado plano del lente permite traslucir. De igual manera la dimensión crítica permite una purificación de la misma filosofía. Llevando la metáfora al nivel de conceptos, se entiende que la filosofía con su constante crítica, posibilita la desideologización, es decir: deshacerse de las absolutizaciones y de los intereses particulares y enfocarse en “la totalidad de totalidades”. Es ésta una de las genialidades de la filosofía, porque además de ser creadora se convierte en crítica de ella misma y regeneradora de sus propias ideas y esfuerzos por alcanzar la verdad.
En conclusión, es claro que el filósofo en su intento de comprender la realidad, la conceptualiza y da origen con ello a ideologías. Con el mejor de los esfuerzos puede presentar un plano de la realidad, pero no su totalidad. Es pues la filosofía quien desde su esencia crítica permite liberarnos de las absolutizaciones partidarias de intereses particulares, en otras palabras, de la miopía del pensamiento. Terminaré con una cita de Ellacuría que presenta, a mi parecer, más claramente esta idea. "Solo el que en lo limitado ve consciente y críticamente más que lo limitado puede desideologizar, esto es, impedir que la parte se convierta en todo, que lo relativo se le convierta en absoluto" (2001: 38, 3-5).
Referencias bibliográficas
Agencia France-Presse. (2012, 01 de marzo). El Vaticano al desnudo. El Nuevo Diario, p. 9A.
Ellacuría, I. (2001). Filosofía, ¿Para qué?. En C. Sosa (comp.). (2012). Compendio MTI 2012: Lecturas, guías y documentos básicos para la asignatura Métodos del Trabajo Intelectual. (pp.28-40). Managua: s/e.
Real Academia Española (2001). Diccionario de la lengua española. Vigésima segunda edición. Recuperado el 29 de febrero de 2012 de http://buscon.rae.es/draeI/

No hay comentarios:

Publicar un comentario