El
deseo de asimilar y entender la realidad, ha llevado a muchos hombres por
caminos tan diversos como ellos mismos. No siempre estas sendas recorridas (ideologías),
han ayudado a comprender la realidad, es más, en algunas ocasiones obstaculizan
su aprenhensión. Solamente el filosofar permite aprovechar estos caminos. Desde
este punto quisiera concentrarme en las palabras de Ellacuría que señala cómo
la filosofía “(…) representa una de las posibilidades más radicales de
desideologización” (2001: 37, 34-35).
Para ejemplificar la tesis utilizaremos como objeto un par
de lentes. El aporte que unas gafas con graduación brindan a una persona con
deficiencia visual es enorme. Los anteojos le permiten ver más claramente su
entorno y descubrir detalles que a simple vista no alcanzaba a distinguir. Esos
mismos lentes al ser utilizados por otra persona, son causantes de una
visibilidad borrosa, por tanto, para ella es mejor retirarlos para ver
claramente el entorno. Este objeto, los lentes, nos iluminará el camino al
adentrarnos en el tema.
Inicialmente conviene comprender qué es una ideología, es a
saber, un "conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento
de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o
político, etc." (Real Academia Española, 2001: Ideología). Entendiendo que
la ideología es una sistematización de la realidad, se ve que su función es
poder representar la verdad para saber cómo es ella. En otras palabras: busca
plastificar la realidad para tener un acercamiento a ella y para intentar
aclarar la visión que de ella se tiene. Podríamos metafóricamente decir que la
ideología es el par de lentes con que se puede ver la realidad y que intentan
aclarar la visión de la misma. No es ella la realidad, sino que sólo ayuda a
mostrarla.
Una vez entendido qué es ideología, deducimos que es por
medio de la filosofía que una ideología toma forma. Es un profundo deseo de
aclarar la visión y de encontrar los lentes que le permitan tener el enfoque
más cercano a la realidad, lo que hace que el filósofo, luego de profundizar en
sí mismo y alcanzar encumbrarse, pueda conceptualizar su saber de la realidad.
Esto surge desde el ser mismo del filosofar. Nos dice Ellacuría que "El
filosofar implica una gran necesidad de estar en la realidad y una gran
necesidad de saber última y totalmente cómo es esa realidad" (2001: 39,
27-29). Pero lo que alcanza, sigue siendo un conjunto de ideas organizadas que
dan razón de la realidad, pero que no sustituyen a la misma. Como los anteojos
que siendo traslúcidos, únicamente permite vislumbrar un objeto, desde un punto
de enfoque parcializado y sin abarcarlo totalmente o inclusive afectando la
visibilidad del mismo. Un ejemplo de lo dicho es presentado en El Nuevo Diario
por la Agencia France-Presse, que en su artículo expone cómo el Vaticano
presenta una exposición de documentos, antes pertenecientes a los archivos
secretos de la Iglesia (cf. 2012: 9A). Este suceso religioso e histórico es
signo de la búsqueda de la verdad.
Hasta ahora se ha visto lo que es ideología y su relación
con la filosofía. Pero, ¿cómo es que ésta última posibilita la
desideologización? Esto es viable de acuerdo a la dimensión crítica de la
filosofía, que cuestiona y duda perennemente. Ellacuría (2001) lo indicará diciendo
que:
La
filosofía busca permanentemente salirse de los límites de cualquier punto de
vista determinado para intentar abarcar la totalidad; más aún, en algún modo,
procura salirse de cualquier totalidad determinada y aun de la totalidad de las
totalidades, para poderlas enfocar como un todo (p. 37, 37-41).
La constante critica filosófica, es la que permite demostrar
que la ideología no es poseedora de la verdad absoluta. Lleva a comprender que
los lentes por mucho que me aclaren la visibilidad, no me muestran la totalidad
del objeto de mi atención, sino sólo lo que el limitado plano del lente permite
traslucir. De igual manera la dimensión crítica permite una purificación de la
misma filosofía. Llevando la metáfora al nivel de conceptos, se entiende que la
filosofía con su constante crítica, posibilita la desideologización, es decir:
deshacerse de las absolutizaciones y de los intereses particulares y enfocarse
en “la totalidad de totalidades”. Es ésta una de las genialidades de la
filosofía, porque además de ser creadora se convierte en crítica de ella misma
y regeneradora de sus propias ideas y esfuerzos por alcanzar la verdad.
En conclusión, es claro que el filósofo en su intento de comprender
la realidad, la conceptualiza y da origen con ello a ideologías. Con el mejor
de los esfuerzos puede presentar un plano de la realidad, pero no su totalidad.
Es pues la filosofía quien desde su esencia crítica permite liberarnos de las
absolutizaciones partidarias de intereses particulares, en otras palabras, de
la miopía del pensamiento. Terminaré con una cita de Ellacuría que presenta, a
mi parecer, más claramente esta idea. "Solo el que en lo limitado ve
consciente y críticamente más que lo limitado puede desideologizar, esto es,
impedir que la parte se convierta en todo, que lo relativo se le convierta en
absoluto" (2001: 38, 3-5).
Referencias
bibliográficas
Agencia France-Presse. (2012, 01 de marzo). El
Vaticano al desnudo. El Nuevo Diario, p. 9A.
Ellacuría, I. (2001). Filosofía, ¿Para qué?. En C. Sosa (comp.). (2012). Compendio MTI 2012: Lecturas, guías y
documentos básicos para la asignatura Métodos del Trabajo Intelectual. (pp.28-40).
Managua: s/e.
Real Academia Española (2001). Diccionario
de la lengua española. Vigésima segunda edición. Recuperado el 29 de febrero de 2012 de http://buscon.rae.es/draeI/
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