jueves, 16 de mayo de 2013

La consolación de la filosofía


Es facilísimo encontrar en las redes sociales comentarios que demuestran la falta de sentido, la crisis existencial o, en otras palabras, el desconcierto frente a la inmensidad del mundo globalizado y a sus rápidos cambios. ¿Qué solución se podría proponer a esta situación?, ¿será posible responder? Deseo presentar una opción propuesta en la época medieval a una situación similar. Es una forma para enfrentar la crisis por medio de mantener la dignidad del ser humano frente a la adversidad. Para ello presentaré la obra culmen de Boecio -un pensador que concilió la filosofía platónica y aristotélica- De consolatione philosophiae.
El ser humano en todos los tiempos de la historia ha permanecido en búsqueda del bien, por el cual lucha incansablemente durante su vida. “La preocupación de los mortales […] conseguir la felicidad” (Boecio, s/f: 54). Por lo que surge la pregunta: ¿cómo enfrentarnos a las vicisitudes de la vida cuando pareciera que todo conspira en contra, cuando la fortuna gira la ruleta del destino y nos hace pasar del bienestar al sufrimiento? Al final de su vida Boecio se enfrentó con la realidad del destierro y el encarcelamiento, condición que consideró injusta y denigrante. Pero no estuvo solo. La Filosofía, en forma de mujer, le consuela y le conduce por un camino que, aunque amargo al inicio, finalizará en gran dulzura; un camino hacia la felicidad verdadera. La desesperanza se había apoderado de Boecio, pero fue necesario ser guiado por la senda de las aparentes felicidades: empezando por la riqueza y todo lo concerniente a los bienes materiales, siguiendo por  las dignidades, el poder y finalmente la gloria, el honor y la fama. La travesía en busca de la felicidad abarca, según Boecio, el desprendimiento de todo lo material y todo lo perteneciente a este mundo. Con ello mantiene una posición claramente platónica de la realidad entre el mundo de la ideas y el mundo sensible. La Filosofía le reprende diciendo: “¿Por qué, pues, ¡oh mortales!, buscáis fuera la felicidad que está dentro de vosotros?” (Boecio, s/f: 39).
Todo lo anterior nos lleva a preguntar por la libertad del ser humano, tomando en cuenta que pareciera no tener implicaciones en lo que le sucede, sino, que sólo se ve afectado por los sucesos y su libertad consiste en la elección de una manera para asumir el devenir sin sufrimiento, entregando todo en manos de la fortuna. Julián Marías dirá: “Los hados, que guían al que quiere, al que no quiere lo arrastran; es inútil, pues, la resistencia” (1974: 89). Pero la Filosofía quiere mostrar que la libertad del hombre, es aún más grande que una simple aceptación del destino, le dirá a Boecio: “¿Quién impondrá jamás su ley a un espíritu libre? ¿Quién puede arrebatar su sosiego a una mente que, merced a una sólida instrucción, llegó a ser dueña de sí misma?” (Boecio, s/f: 45). Su argumento es contundente: la libertad implica el ser poseedor de uno mismo. Con ello conduce al filósofo a ir vaciándose de las falsas ideas de felicidad.
Aunque se ha visto cómo la humanidad, en su búsqueda de la felicidad, se enfrenta con la tentación del destino y puede gozar de la libertad para vivir fuera de sus fauces, aun no respondemos qué es la felicidad y en dónde se le encontrar. En el pensamiento de Boecio se profundiza el concepto de Dios y uno de los apelativos que utiliza para explicarlo es el de Sumo Bien con el cual hace referencia a que Dios “es el mismo bien” (Boecio, s/f: 72). Bajo la apariencia de un diálogo entre la Filosofía y Boecio, se presenta una serie de deducciones lógicas que buscan aclarar y conducir al entendimiento que la felicidad es el mismo Bien. Deduciendo finalmente que “la suma Felicidad es una misma cosa con la suma Divinidad” (Boecio, s/f: 74). Por consiguiente el verdadero bien, la máxima aspiración a la que busca llegar se encuentra en Dios. Sin embargo, el ser supremo al que Boecio se refiere no está lejos ni aislado, sino que se encuentra en todo, y sobre todo, en lo íntimo del hombre: “porque el deseo del verdadero bien va impreso por la naturaleza en el corazón humano” (Boecio, s/f: 55).
Otro concepto al que es necesario hacer referencia para profundizar, es el de unidad. Para Boecio, “todos los seres aspiran a la unidad” (Boecio, s/f: 79). Es decir que únicamente existe un cosmos –un todo armonioso y ordenado– que se repite constantemente, un mundo que es un todo orgánico. Con esta idea nos lleva a entender que “todo se complace en volver por nuevos rumbos al origen del que procedió; no hay orden establecido que sea duradero sino el que une el principio con el fin” (Boecio, s/f: 57). Por lo tanto, el deseo de felicidad -del Bien- resulta de la búsqueda de la unidad, del armonioso retorno hacia el principio que nos creó.
Con todo lo anterior, el hombre desea la felicidad, la tranquilidad del alma y la paz interior, por ello la elección de la filosofía es en gran medida para crear estabilidad en medio de una cultura cambiante. Pues, qué es la filosofía sino buscar la verdad, interiorizar en lo profundo del propio ser y adentrarse en lo recóndito de la vida. Es un modo de vida accesible a todos quienes la asuman. En este punto se cierra la trama iniciada en la búsqueda de resolver el deseo de felicidad. Boecio lo expresa diciendo:
Si buscando el hombre la verdad desde el fondo de su corazón, no quiere desviarse del camino, debe volver sobre sí mismo los ojos de su mente y replegar su propio espíritu con amplio movimiento, a fin de comprender que todo lo que penosamente busca en el exterior se halla encerrado en los tesoros de su alma. (s/f: 80).
En conclusión, el pensamiento de Boecio aporta una respuesta al siempre presente problemas de la crisis y de la búsqueda de la felicidad. De una forma clara y, sobre todo, basado en el pensamiento de los grandes filósofos antiguos, aporta con claridad y sencillez el propio reconocimiento del Sumo Bien. Me gustaría terminar este ensayo con una expresión de Boecio: “¡Qué feliz sería el género humano, si el amor que gobierna los cielos gobernara también los corazones!” (s/f: 52).



Lista de referencia bibliográficas

Boecio. (s/f). La Consolación de la Filosofía. Recuperado el 22 de octubre de 2012 de:http://permolestiaseruditio.files.wordpress.com/2009/08/boecio_la_consolacion_de_la_filosofia11.pdf.
Marías, J. (1974). Historia de la filosofía. (26ª. Edición) Madrid: Revista de Occidente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario