El
ser humano durante toda su vida permanece cuestionando su existencia: el por
qué y para qué de las cosas y de sí mismo. Por caminos muy diversos ha
intentado responder y aclarar sus interrogantes. De esto surge la pregunta que
nos atañe: ¿existe un camino o una guía que permita revelar la respuesta? La
novela Siddhartha de Hermann Hesse, presenta
el proceso de desarrollo de un hombre hindú (Siddhartha) que busca responder al
sentido de su vida. Por lo tanto, es mi interés presentar el camino filosófico como medio para despertar
a la realidad, y su similitud con el camino de Siddhartha.
Inicialmente
es de reconocer que el filosofar, en cuanto camino y búsqueda del conocimiento
de la realidad, no tiene por meta llegar a la verdad. Lo que le da consistencia
es el proceso, el trayecto recorrido, es decir: el mismo camino. En Sosa
(2012), García Morente dirá "que la filosofía, más que ninguna otra
disciplina, necesita ser vivida" (p. 17, 33-34). Con ello centra la
atención en el proceso, llenando de valor cada paso y movimiento. Siddhartha
intuye esta idea al sentirse vacío y reconocer que
los
sabios brahmanes, le habían comunicado la mayor y más excelsa parte de su sabiduría,
que ya habían trasvasado lo mejor de sí mismos a su alma, vaso expectante, y el
vaso no estaba colmado, ni el espíritu satisfecho, ni el alma tranquila, ni el
corazón sosegado (Hesse, 2008: 12).
Si bien la vida de Siddhartha se volcó en busca de un vaciarse
y la filosofía lo que busca es el conocimiento de la realidad, tienen un punto
de unión en el hecho que su meta se encuentra en todos y cada uno de los pasos del
sendero de búsqueda.
Reconocido
el valor del camino, interesa preguntarse el por qué de su importancia. ¿Qué
sucede durante el recorrido? Es primordial observar que el filósofo al avanzar
en su travesía, se va liberando de todas las ideas preconcebidas, de todos sus
saberes y doctrinas adoptadas anteriormente. Siddhartha en su camino se va desprendiendo
de todo lo que le impide alcanzar el todo.
Dejando primero a su padre, luego a los samanas, después al buda, a Kamala y
los placeres e inclusive sus únicos saberes (ayunar, esperar y pensar). Él dice:
la
razón por la que seguiré mis peregrinaciones…; no [es] para buscar otra
doctrina que sea mejor, pues sé que no existe, sino para irme alejando de todas
las doctrinas y de todos los maestros, y alcanzar yo solo mi objetivo o perecer
(Hesse, 2008: 53-54).
Este «vaciarse» es fruto de la dimensión crítica de la filosofía, de su profunda aspiración
por desasirse de lo particular y alcanzar lo universal. En Sosa (2012), Ellacuría
dirá que significa "salirse de los límites de cualquier punto de vista
determinado para intentar abarcar la totalidad" (p. 37, 37-39). Con lo
cual siempre se ve con ojos nuevos, con asombro y admiración lo que se
descubre.
Hasta
ahora se ha visto la importancia del camino y cómo éste ayuda a liberarse de
las ideas particulares. Ahora bien, sin que la meta sea el encuentro con la
realidad, lo que impulsa al filósofo es el deseo profundo por despertar a esa realidad. Lo que busca
es poder contemplar la realidad, entrar en ella y dejarse poseer por ella. Esta
es la sed profunda que le incita. Pero, ¿es posible despertar? En la historia
de Siddhartha se presenta el despertar en varios momentos, pero en el primero
se descubren con especial finura sus detalles. Siddhartha descubre que al
abandonar a su padre, a Govinda y al Buda encuentra su despertar.
"Siempre, incluso en los momentos de máxima concentración, había sido el hijo
de su padre, un brahmán, miembro de una casta elevada, un intelectual. Y ahora
era únicamente Siddhartha, el recién despierto, y nada más" (Hesse, 2008:
62-63). De esta manera quedan manifiestos los frutos del camino y las
posibilidades del despertar. No como un punto final, sino como una cumbre en el
camino. No es el fin, no la meta, pero sí el encuentro con el recorrido liberador.
En
conclusión, avanzar en el camino filosófico es el medio por el cual el hombre
puede liberarse de las ideas particulares y despojarse de todo lo que le impide
alcanzar la realidad. Es el caminar, paso a paso, en donde se encuentra su
objetivo. Quisiera finalizar con un pensamiento que Siddhartha tiene al
descubrir lo maravilloso que ha sido su propio caminar. Es, a mi parecer, una
frase que todo buscador debe recordar en su avanzar: "Es un camino
absurdo, que avanza dibujando curvas, tal vez en círculos. Que avance como
quiera. Yo lo seguiré" (Hesse, 2008: 136-137).
Referencias bibliográficas
Hesse, H. (2008). Siddhartha. (4ª. Ed.). Buenos Aires: Debolsillo.
Sosa, C. (2012). Compendio MTI 2012:
Lecturas, guías y documentos básicos para la asignatura Métodos del Trabajo
Intelectual. Managua: s/e.
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