jueves, 16 de mayo de 2013

Paso a paso



El ser humano durante toda su vida permanece cuestionando su existencia: el por qué y para qué de las cosas y de sí mismo. Por caminos muy diversos ha intentado responder y aclarar sus interrogantes. De esto surge la pregunta que nos atañe: ¿existe un camino o una guía que permita revelar la respuesta? La novela Siddhartha de Hermann Hesse, presenta el proceso de desarrollo de un hombre hindú (Siddhartha) que busca responder al sentido de su vida. Por lo tanto, es mi interés presentar el camino filosófico como medio para despertar a la realidad, y su similitud con el camino de Siddhartha.
Inicialmente es de reconocer que el filosofar, en cuanto camino y búsqueda del conocimiento de la realidad, no tiene por meta llegar a la verdad. Lo que le da consistencia es el proceso, el trayecto recorrido, es decir: el mismo camino. En Sosa (2012), García Morente dirá "que la filosofía, más que ninguna otra disciplina, necesita ser vivida" (p. 17, 33-34). Con ello centra la atención en el proceso, llenando de valor cada paso y movimiento. Siddhartha intuye esta idea al sentirse vacío y reconocer que
los sabios brahmanes, le habían comunicado la mayor y más excelsa parte de su sabiduría, que ya habían trasvasado lo mejor de sí mismos a su alma, vaso expectante, y el vaso no estaba colmado, ni el espíritu satisfecho, ni el alma tranquila, ni el corazón sosegado (Hesse, 2008: 12).
Si bien la vida de Siddhartha se volcó en busca de un vaciarse y la filosofía lo que busca es el conocimiento de la realidad, tienen un punto de unión en el hecho que su meta se encuentra en todos y cada uno de los pasos del sendero de búsqueda.
Reconocido el valor del camino, interesa preguntarse el por qué de su importancia. ¿Qué sucede durante el recorrido? Es primordial observar que el filósofo al avanzar en su travesía, se va liberando de todas las ideas preconcebidas, de todos sus saberes y doctrinas adoptadas anteriormente. Siddhartha en su camino se va desprendiendo de todo lo que le impide alcanzar el todo. Dejando primero a su padre, luego a los samanas, después al buda, a Kamala y los placeres e inclusive sus únicos saberes (ayunar, esperar y pensar). Él dice:
la razón por la que seguiré mis peregrinaciones…; no [es] para buscar otra doctrina que sea mejor, pues sé que no existe, sino para irme alejando de todas las doctrinas y de todos los maestros, y alcanzar yo solo mi objetivo o perecer (Hesse, 2008: 53-54).
Este «vaciarse» es fruto de la dimensión crítica de la filosofía, de su profunda aspiración por desasirse de lo particular y alcanzar lo universal. En Sosa (2012), Ellacuría dirá que significa "salirse de los límites de cualquier punto de vista determinado para intentar abarcar la totalidad" (p. 37, 37-39). Con lo cual siempre se ve con ojos nuevos, con asombro y admiración lo que se descubre.
Hasta ahora se ha visto la importancia del camino y cómo éste ayuda a liberarse de las ideas particulares. Ahora bien, sin que la meta sea el encuentro con la realidad, lo que impulsa al filósofo es el deseo profundo por despertar a esa realidad. Lo que busca es poder contemplar la realidad, entrar en ella y dejarse poseer por ella. Esta es la sed profunda que le incita. Pero, ¿es posible despertar? En la historia de Siddhartha se presenta el despertar en varios momentos, pero en el primero se descubren con especial finura sus detalles. Siddhartha descubre que al abandonar a su padre, a Govinda y al Buda encuentra su despertar. "Siempre, incluso en los momentos de máxima concentración, había sido el hijo de su padre, un brahmán, miembro de una casta elevada, un intelectual. Y ahora era únicamente Siddhartha, el recién despierto, y nada más" (Hesse, 2008: 62-63). De esta manera quedan manifiestos los frutos del camino y las posibilidades del despertar. No como un punto final, sino como una cumbre en el camino. No es el fin, no la meta, pero sí el encuentro con el recorrido liberador.
En conclusión, avanzar en el camino filosófico es el medio por el cual el hombre puede liberarse de las ideas particulares y despojarse de todo lo que le impide alcanzar la realidad. Es el caminar, paso a paso, en donde se encuentra su objetivo. Quisiera finalizar con un pensamiento que Siddhartha tiene al descubrir lo maravilloso que ha sido su propio caminar. Es, a mi parecer, una frase que todo buscador debe recordar en su avanzar: "Es un camino absurdo, que avanza dibujando curvas, tal vez en círculos. Que avance como quiera. Yo lo seguiré" (Hesse, 2008: 136-137).

Referencias bibliográficas
Hesse, H. (2008). Siddhartha. (4ª. Ed.). Buenos Aires: Debolsillo.
Sosa, C. (2012). Compendio MTI 2012: Lecturas, guías y documentos básicos para la asignatura Métodos del Trabajo Intelectual. Managua: s/e.

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